martes, 18 de octubre de 2011

¡El problema es cultural! (III): ¿Y el Estado de Derecho qué?



Que la opinión pública se centre hoy en discutir si Leopoldo López es egocénctrico o no, si es su momento o no, si entorpece o no la "unidad" (que es sólo electoral), es una evidencia clara de que para los venezolanos "política = elecciones", y sólo eso.

¿Qué importa si Leopoldo tiene mucho o poco ego, si se quema políticamente o no, si gana o no las primarias? El tema aquí es el Estado de Derecho.

Seguir con unas primarias y hacer que nada ha pasado pretendiendo que Leopoldo se pegue a cualquier otro candidato, es seguir alimentando ese vicio de creer que dentro de la política el tema electoral está por encima de la justicia y del respeto a las instituciones, y poner las mejillas que ya no tenemos para seguir recibiendo bofetadas de un gobierno que está cansado de cometer abusos.

Aquí lo que debería ocurrir, es que los candidatos todos se unan en defensa de la legalidad. No puede ser posible que hayan transcurrido tan sólo 24 horas y ya la gente deje el tema a un lado, como pasó con la comida podrida de PDVAL, con la Jueza Afiuni, con la Ley de Universidades, con los millardos del FONDEN, con la maleta de Antonini Wilson, con el asesinato de Danilo Anderson, con la quema de medicamentos en SEFAR, etc etc etc...

La opinión pública en la Venezuela de hoy se ha desvinculado tanto del verdadero sentido de la política, que nos resulta más importante medir el impacto en las encuestas, que la propia necesidad de defender el derecho de cada venezolano a ejercer cargos de elección popular hasta tanto no sea demostrada su culpabilidad en un juicio justo. A los venezolanos les importa más especular sobre el futuro político de Leopoldo López, que el propio hecho de ver vulnerados los derechos de centenares de venezolanos. El personalismo en su peor faceta.

Es una crisis que nos afecta a todos, sin distingo de raza, sexo, condición social o afiliación política. Al chavismo ni siquiera le interesa condenar el acto de corrupción en sí (en caso que Leopoldo efectivamente haya cometido un delito), sino que les basta con que no pueda ocupar cargos. Porque, de nuevo, creen que "política = elecciones"... y les sabe a ñame la institucionalidad, la justicia, el estado de derecho.

¿Cómo puede alguien creer, en este escenario, que la crisis social y política que vivimos se va a solucionar con el sólo hecho de que Chávez se quede o se vaya? ¿Qué importa quién gane en el 2012 si, ante el tema electoral, el rescate de las instituciones siempre pasa a segundo plano, y todos los candidatos son expertos populistas que jamás han entendido su papel como servidores públicos? ¿Cómo algún proyecto país, por bueno que sea (y en caso de que lo haya), puede resultar exitoso con una sociedad que vive plenamente del clientelismo, y donde los individuos desconocen por completo su papel como verdaderos ciudadanos demócratas?

Una vez más, el problema de este país no es gerencial... ¡Es cultural!

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